¿Qué es el Par de Apriete?

Par de AprieteMucha gente piensa que apretar un tornillo consiste simplemente en aplicar fuerza bruta sobre él hasta que ya no podamos más. Forzarlo al máximo con la llave procurando no pasarnos de rosca o romperlo. Es cierto que hubo una época en que pudiera ser así pero hoy en día, la realidad es muy distinta.

Los productos se generan con materiales cada vez más sensibles y los procesos de fabricación se regulan al detalle buscando la máxima eficacia. Para apretar un simple tornillo debemos de tener en cuenta una serie de factores como las herramientas, la fuerza, las piezas a unir, etc. 

Los materiales utilizados hoy en día como fibras de carbono, aluminio, o plásticos, son más sensibles. Los acoplamientos son más delicados y perfectos. Apretar un tornillo con más o menos fuerza de la indicada por el fabricante, puede acarrearnos el deterioro de toda la pieza.

El Par de Apriete es simplemente la fuerza que deberemos aplicar a la hora de apretar un tornillo, tuerca o cualquier otro elemento similar. Se trata de una medida exacta indicada por el fabricante que ha tenido muy en cuenta los materiales a unir y todo el conjunto de la pieza.

Cómo apretar los tornillos

Los tornillos han de apretarse hasta su par de apriete. Así de simple. No se trata de apretarlos ejerciendo presión como un burro hasta que no se pueda más. El par de apriete implica un enfrentando entre dos fuerzas. La fuerza del apriete y la fuerza del tornillo o tuerca.

Inicialmente apretamos los tornillos a mano. Es importante hacerlo alternativamente, para asegurarnos la uniformidad. Podemos hacerlo tanto a mano o usando una llave de las sencillas. No hace falta que sea dinamométrica. De las que hablaremos después.

Pero en el momento que haya que ejercer presión, tenemos que usar nuestra llave de fuerza. Es imprescindible para evitar que se nos deformen los tornillos. También es fundamental que los apretemos progresivamente

Media vuelta en el primero, media vuelta en el segundo, etc. Hasta volver al primero con otra media vuelta. Y así hasta el final. ¡Ah! Y no olvides usar la técnica del apretado en cruz. En la página que hablamos de las llaves para motos explicamos en qué consiste.

¿Qué Herramientas necesitamos?

El Par de Apriete es un concepto muy común dentro del mundo de la mecánica. Si estás interesado en este concepto es posible que tengas una bicicleta de carbono y tengas pánico a dañar su frágil estructura a la hora de ajustar los radios o el sillín. 

O quizás ya te hayas cargado algún tornillo de tu moto y hayas dicho: «una y no más». O puede que te guste meterle mano a tu coche y apretar las ruedas correctamente porque es fácil y además de ahorras el taller.

En cualquier caso la herramienta necesaria es una simple llave dinamométrica. Se trata de una herramienta calibrada que nos permite indicar la fuerza que debemos aplicar en el apriete y cuando la alcanzamos emite un pitido o «click«. Funcionan a la perfección y no te preocupes, son económicas.

¿Cómo se mide el Par de Apriete?

Se mide en Newton metro (Nm). A mayor valor en Nm, más fuerza habrá que aplicar en el apriete de la tuerca o tornillo. Aunque pueda parecerte un poco rara esta medida de Nm, no te preocupes. Se trata de una magnitud muy habitual y conocida.

Los fabricantes nos indican el par de apriete de cada pieza en Nm, debería estar grabado en el tornillo, y las llaves dinamométricas nos permiten establecer esta medida sin margen a error.

Si no encuentras el par de apriete indicado en el tornillo, es fácil de solucionar. Te vendrá en los manuales. También puedes hallarlo por internet. Y como último recurso, y este no falla, lo puedes sacar con un calibre.

Para hacernos una idea, las medidas aproximadas serían: para una rosca de 5 mm, un par de 5 a 6 Nw, para 6 mm de 7 a 8 Nw debería estar bien, y para 7, lo mismo, de 8 a 9 Nw. ¿Ves qué fácil?

Consecuencias de un mal apriete

Claro que puedes prescindir de Comprar una LLave Dinamométrica y apretar los tornillos de tu bici, coche o moto a ojímetro. Toda la vida lo hemos hecho. ¿Verdad? Además casi siempre funciona. ¿Por qué íbamos a preocuparnos?

Pues es muy simple. Los materiales que utilizamos hoy en día son mucho más ligeros, frágiles y sensibles. A la mínima se doblan y deforman. Por eso los fabricantes ya han designado valores exactos de apriete que a ojo jamás lograremos acertar. 

Carbono, aluminio y plásticos. Y las pocas partes metálicas, extremadamente finas. ¿Te suena verdad? Es lo que te encuentras en tu bici, coche o moto. Y además se trata de componentes caros y difíciles de sustituir.

Si apretamos en demasía podemos pasarnos de rosca o romper la pieza entera. Pero si somos conservadores a lo mejor tiembla toda la estructura y las vibraciones ocasionan rozamientos que debilitan las piezas. La sangría económica puede ser importante pero… ¿Y nuestra seguridad?